Miró a Charlie resoplando y con el rostro agarrotado. Se quedaba solo, estaba claro que Charlie de esta no salía. La herida que tenía en el estomago había dejado una mancha enorme sobre su polo amarillo, llegando a hasta sus muy trillados vaqueros. Pero el problema no era ese, el problema era el segundo disparo que le reventado literalmente la rodilla. Jaime no recordaba bien la escena, pero la carne y la sangre saliendo por la rodilla, hacía adelante, como un escupitajo macabro, se le había quedado grabado en sus recuerdos.
-Venga tío, qué sales de esta,¡¡ joder!! - Intentaba animar a Chalie, y ya que estaba animarse algo a si mismo..
-Por dios, que me toque diñarla en esta choza - Dijo Charlie. Sus sangre se movía por sus dientes, creando una sensación grotesca.
Charlie estaba recostado encima de una cajas mugrientas, se habían podido refugiar una una caseta donde algún aldeano guardaba sus útiles de campo. Solo les llegaba algo de luz de la luna, a través de un ventanuco sin cristales.
Jaime estaba de píe frente, con su caro traje Hugo Boss, que estaba entre reventado y muy reventado después de la huida campo a través. Había entrado en un estado de agarrotamiento, totalmente incapaz de salir de su estado de estupefacción. La adrenalina ya se había esfumado. Iban a hacer temblar las columnas del cielo, y el caso es que ahora el cuento épico se acababa antes de tiempo. No se hacía ilusiones, no iban a dejarlos con vida. Solo era cuestión de tiempo que la gente de Vargas los encontrase.
-Tienes que pirarte, pero ya!!! - Gritó Charlie expulsando algo mas de sangre por la voca - Mira, yo ya no tengo ninguna oportunidad, pero tu puedes salir de esta. Si puedes poner a salvo ese "pincho", puede que tengas algo..
La llave USB les había salido muy cara, y iba a ser difícil que pudieran llevarla a algún sitio seguro.
-No tengo ninguna oportunidad de salir de aquí, la única salida de este bosque es por el paso de Cabrales , seguro que tienen a alguien esperando allí -Suspiró- No, creo que nos quedamos aquí los dos.
Charlie lo miró de arriba a abajo, luego hizo una pausa, cogió fuerzas respirando una buena bocanada de aire y aguanto su visible dolor. Se apreto con una mano en el estomago y con la mano derecha se busco algo en la pernera del pantalón.
-Mira, se que es difícil, pero tienes que intentar salir de aquí. Por lo menos tienes que intentarlo -hizo una pausa- Dentro de un par de horas será de día y empezará a rondar gente por este bosquecillo, no creo que quieran liarla más, así que estarán casi todos buscándonos. Si llegas al paso de la Cabrales lo mas probable es que solo haya un par de tipos, puede que lo consigas -Saco algo de la pernera de su pantalon. Era un revolver, pequeño, y se lo paso a Jaime- Esta pequeñina está limpia y preparada para hacer cosas sucias. No podrán relacionarla contigo. Si sales de esta tírala en cualquier parte.
Jamie cogió el arma. Para su tamaño pesaba bastante, y estaba fría. Tenía una envoltura de esparadrapo en la empuñadura y en el gatillo, y no hacía falta ser muy listo para deducir que era para evitar dejar huellas. No, desde luego no era para defenderse de un atracador . A Jaime le pareció poca cosa, además el era abogado, solo había visto disparar en las peliculas, hasta hacía un rato, claro.
Jaime lo miró saliendo en parte del estado de shock en el que se encontraba, su mente comprendía. Era cierto, era terrible, cruel y frio, pero era verdad. Pasaron unos minutos en silencio, en los que nadie dijo nada, al final Jaime habló.
-Llevas razón, aquí nos cazarán como a conejos, pero saliendo tengo una oportunidad- dijo razonando en voz alta -Pero si consigo salir, volveré con ayuda a por ti.
Se hizo otro momento de silencio, ambos sabían que Charlie no tenia ninguna oportunidad. En el más que improbable caso de que Jaime escapase, no tenia a quien recurrir. En todo caso, tampoco podría llegar nadie a tiempo.
-Me voy -dijo mirando el arma. No añadió más, en esa situación no existía combinación de palabras que se pudiese usar.
-Suerte amigo -replicó Charlie- Y recuerda, se agarra fuerte la pistola, se levanta en dirección al malo y se aprieta fuerte el gatillo. Repetir hasta que no se mueva.
Jaime sorrió a su amigo y salio por la puerta.
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